A veces uno no puede llegar a tiempo ni cuando uno es quien escoge la hora. Pasaron cosas, pero no dejamos que la vida nos detenga y nos atrasamos, pero se logró y hoy nos fuimos a dibujar a Café Loco. Siempre es un gusto poder pasar a saludar a Diego (Diego: espero te gusten los stickers que te llevamos).
Llegamos y el primer reto es conseguir mesa. Tomamos la mala decisión de sentarnos arriba, que está muy bonito, pero nuestras espaldas no estuvieron tan de acuerdo. Empezamos a dibujar un poquito (Alexander no, él fue en modo flojito), aunque con una pausa para poner atención a la comida y los cafecitos que habíamos encargado.
Pero después, tocó dibujar más. Ely se enfocó en dibujar dulces mexicanos.





Yo practiqué dibujando pinup models (en su mayoría sin referencia), usando unos plumoncitos que compré hace como mil y un años en miniso y un brush pen con agua. Uno de estos dias se les va a acabar la tinta a esos plumones y voy a llorar porque no tendré dónde comprar más. Pero hasta ese entonces, voy a disfrutar muchísimo dibujar con estos dos colores y agua.

Eventualmente nos dió la hora del cierre... y pues tocó terminarse los cafés a mil por hora. Adiós Café Loco, volveremos pronto si podemos.





